Qué retraso llevo estos días...... Disculpad que os escriba
a las mil pero pasé la mañana modelando hasta que acabé la última
figura de pasta de azúcar que tenía entre manos. No es porque la haya
hecho yo, ehhhh, pero ha quetado requetechula y hacerla me ha llevado
muy poco tiempo, tan sólo un día y medio. Pronto os enseñaré unas fotos
para que veáis qué maravillas se pueden hacer con paciencia, creatividad
y un poco de maña.
Por
la tarde me fui corriendo a comprar fondant de cobertura para la tarta
que el sábado prepararé para el cumpleaños de mi madre y como la tienda
me pilla un poco lejos (a 15 km aproximadamente), y me he entretenido
haciando otras paradas por el camino, al final he tardado unas cuantas
horas en volver. El caso es que ya que me fui de ruta "reposteril"
aproveché y compré algo más que fondant.... ¡Mirad todo lo que me he
traído a casa!
Madre mía, ¡¡qué de cosas voy a preparar con todo esto!!
Bien, pues ahora que por fin estoy sentada frente al ordenador os voy a presentar una deliciosa receta que supuso mi incursión en el mundo de los cupcakes y que está de muerte: los cupcakes de terciopelo rojo o Red Velvet. Por lo que he podido ver en algunas páginas web y libros se tiende a asociarlos con el día de San Valentín....., imagino que como consecuencia de su color rojo y del simbolismo de este color, tan relacionado siempre con la idea de amor. ¡Pues no! ¿Quién dijo que sólo hay que celebrar el amor un día al año y encima no acordarse mucho más a menudo de preparar estas delicias culinarias? Yo no, desde luego.... Así, con mi humilde reinvindicación atrasada del 14 de febrero os animo a que viváis y celebréis el amor todos y cada uno de los días del año y para daros un empujoncito aquí os dejo la receta de los red velvet. La encontraréis parecida en el libro Las recetas de la pastelería Hummingbird.
¡A disfrutarla!
Ingredientes para 12 cupcakes:
- 60 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 150 g de azúcar
- 1 huevo
- 1 cucharada de cacaco en polvo sin azúcar
- 1/2 cucharadita de colorante rojo en pasta o gel
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 120 ml de buttermilk (En España es sumamente complicado encontrarla, salvo en tiendas especializadas. Para los que no tenemos una a mano, podemos preparala de forma casera. Es tan sencillo como a 120 ml de leche añadir una cucharada sopera de jugo de limón o vinagre blanco y esperar, en función del tiempo del que dispongamos, entre 5 y 15 minutos. Transcurrido ese tiempo ya tendremos nuestra leche cortada lista para usarla en lugar del buttermilk)
- 150 g de harina
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharatia y media de vinagre de vino blanco
Precalentamos el horno a 170 ºC.
En dos cuencos independientes tamizamos la harina y el cacao en polvo.
Colocamos
la mantequilla ablandada y el azúcar en un bol y batimos a velocidad
media hasta que la mezcla parezca esponjosa y ligera.
A contuación añadimos el huevo y batimos a velocidad máxima hasta que éste se integre bien en la masa.
Mezclamos el cacao en polvo tamizado y el extracto de vainilla hasta obtener una espesa espesa y oscura.
Le añadimos la mezcla de mantequilla y batimos con energía hasta que la masa sea homogénea.
Ahora
bajamos la velocidad de la batidora y vertemos la mitad del buttermilk.
Cuando éste esté bien incorporado añadimos la mitad de la harina y
mezclamos bien. Repetimos este proceso hasta acabar con la harina y el
buttermilk y aumentamos la velocidad de la batidora.
A continuación bajamos la velocidad, añadimos la sal y seguimos mezclando.
Justo
ahora estamos preparados para añadir el colorante rojo que permitirá
que el adjetivo "RED" acompañe a nuestros cupcakes. La cantidad que os
he dado es meramenre orientativa, pues ésta podrá variar en función de
la intensidad que queráis conseguir. Puesto que en este punto la masa ya
es homogénea y consistente, es un buen momento para ajustar la cantidad
de colorante en función de vuestros deseos.
Por último, en una tacita, mezclamos el vinagre con el bicarbonato de soda. Cuando comiencea burbujear es el momento de añadirlo a la mezcla.
Batimos hasta que todo esté bien mezclado, subimos la velocidad y batimos dos minutos más.
Repartimos la mezcla entre los moldes y horneamos durante 20-25 minutos aproximadamente o hasta que al introducir un palillo éste salga limpio.
Los sacamos del horno y los dejamos enfriar ligeramente en el molde antes de colocarlos sobre una rejilla.
FROSTING DE CREMA DE QUESO
Necesitáis:
Necesitáis:
- 125 g de queso crema frío tipo Phlipadelphia
- 25 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 25 g de Crisco (se trata de una manteca vegetal que tiene un 50% menos de grasas saturadas que la mantequilla. Se puede utilizar sustituyendo hasta la mitad de la mantequilla. Yo lo he utilizado para darle estabilidad y consistencia a la mezcla. Podéis encontrala en tiendas especializadas)
- 300 g de azúcar glas
Batimos el azúcar glas, la mantequilla y el Crisco con la batidora provista de varillas a velocidad media baja.
Cuando
estén bien mezclamos incorporamos el queso crema de una sola vez y
batimos unos minutos hasta que esté blanco y esponjoso pero sin excederse para evitar que la preparación se ablande demasiado y pierda su consistencia.
Coge tu manga y decora al gusto.
¡Hasta mañana! Y.... LOVE
Yolanda
Yolanda
















